La comunicación en si misma siempre ha sido objeto de una evolución constante, primero el habla, luego los signos después la escritura y mas tarde la difusión, con la imprenta, el morse, el teléfono,la radio, la televisión en definitiva una sociedad tiene la necesidad intrínseca de comunicarse consigo misma y los individuos que la componen. Por eso a lo largo de la historia hemos ido perfeccionando nuestras herramientas de comunicación y difusión. Y el mejor ejemplo la lengua, una herramienta en constante evolución para adaptar sus vocablos al momento histórico de su uso.
Morgan Stanley lo refleja muy en su estudio de economía y tendencias en la red.
El siguiente gráfico refleja ala perfección como los cambios generacionales impactan en la forma de comunicarnos.
Teniendo esto en cuenta, si además echamos un vistazo, a la evolución de en que se consumen los minutos en internet en el periodo de 2006-2008, también veremos un importante cambio en como comunicamos y compartimos información.
Fijémonos donde ha quedado Msn.com con su hotmail y su messenger, el estancamiento de Google y el crecimiento de YouTube y Facebook. Algo está cambiando y aunque el rendimiento económico de estos canales está aún muy por debajo de sus posibilidades, en el futuro serán canales habituales e indispensables para muchas de las aplicaciones que hoy hacemos de otra forma. Por ejemplo, en lugar de un manual en PDF, por qué no un video en YouTube. Además de las FAQ’s que tal preguntar directamente a la red social del proveedor y así un largo etc., que rentabilizarán estos canales, que hoy no sabemos muy bien como abordarlos.
Veamos cuales son estos nuevos canales según Morgan Stanley.
Podemos deducir que son las nuevas generaciones las impulsoras del cambio. Realmente esto no es nuevo, siempre ha sido así. Pero sería bueno no perder de vista qué cambios pueden impulsar que nos puedan afectar a nuestro negocio en el futuro.
A partir de aquí podríamos inferir cuales serán los ecosistemas de consumo de la próxima generación lo que nos muestra Morgan Stanley en el siguiente gráfico.
Conclusión, no perdamos de vista lo que está ocurriendo, porque el futuro no se espera, se inventa y se construye, y depende exclusivamente de nosotros las condiciones en que lo abordemos.
























